¿Qué pasa con Kata Lillo?
- Créeme, querido amigo. Ya no somos lo que fuimos.
Juan Carlos Briceño al habla.
Dije mientras me acomodo en este magnífico sofá, observo y examino a quien conocíamos desde, creo 1984, si es que no del 83, le conocíamos como Puerto Montt,creo que fue don Mario , el de la botillería de Serrano quien le solía llamar así.Cuando la señorita de Castellano me vió con él conversando antes de entrar a clase me dijo,espero que reconozca en su amigo al protagonista de un poema notable, Julián. La profe de Castellano era mi tía Hilda.Claro que ya lo había etiquetado. Puerto Montt era el joven rubio y flaco, sucio y mal vestido, un pobre diablo que siempre venía
cerca de un gran pueblo donde yo vivía. Mi madre lo encontraba un insolente, y don Mario nos contó una tarde que lo habían detenido ,del IPS donde estudiaba Diseño.Y este ser me dice, ¿qué me dijiste? A ver, sí , "Ya no somos lo que fuimos."
Ya me había instalado muy cómodo.Sentado.
-La Hildita...
-Estaba loquita por ti ella. Te la perdiste. Briceño,aka Puerto , te puse triste mencionádola?
-Naa.
- Recuerda lo bien que la pasaron. Mi abuela no hizo atado. Se daba cuenta la querida vieja.
-¿Se daba cuenta?
- Yo se lo comenté .
-Sapo culiao
-Fue hace chorrocientos años.
- ¿Y a raíz de qué esta regresión?
-No sé weón.¿No te pasa a veces que haces las weás sin saber porqué?
-Casi nunca.
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