RODRIGO
Tito, voz
ebria, insiste:
-Acuérdate
de avisarle al Rodrigo.
-Sí, ya
lo tengo claro.
-Sin el
Rorro, no es lo mismo.
-Gracias,
por lo que me toca.–
-Ya, pero
llámalo...Y corté.
Y comenzó
mi deambular. Tito, Negro Azocar, los gemelos, Rodrigo y yo.A los
gemelos los encontré en casa de la mamá, almorzando.
-¿Eres
el gemelo malvado o el otro?
-El otro
.-Oye,
otro,¿ que tal si nos juntamos, pero ahora sí?
-Dinos
dónde y a qué hora, ah y oye....
-Sí sé,
invitar al Rodrigo...
-Son
años, weón , de no saber de él.
¿Tú...?-
Estoy en
las mismas. Nos pasamos de ingratos-
¿Qué
ingratos? Si el weón se apartó
-Pero
debimos ser mejores amigos.
Al otro
gemelo le cargaba que cuestionaran su amistad.
-Pero si
el weón no contesta ni el fono ni los mails.
–Pero
igual, pos weón. A vos te ayudó caleta con Marketing...
–Sí,
sé, weón, sé muy bien lo mucho que NOS ha ayudado. Si no me
equivoco, tu primera pega en serio te la consiguió él, en la firma
en que trabajaba.
El resto
fue fácil. Ubicar a Rodrigo se hizo más difícil. Llamé a la
Rocío, toda una abogada asociada al bufete Correzabal, Arquimenda &
Spencer.
-¡Tú!
¡Qué sorpresa! El finde pasado justo nos estábamos acordando de ti
con la …
Calla,
calla
.¡Chu!
Esa no me la esperaba.Ante mi silencio, ella siguió.
-Está
súper feliz con su nueva pega. Y con su guagua.
-Te faltó
decir con su nueva pareja...-yo conocí a otro Tú,al que le
importaría una raja todo eso y que lucharía por quien quiere.
-Yo
también conocí a ese weón. Pero ya no vive acá.Te llamo por algo
que te pueda parecer medio raro...
Con lo
que te conocí, nada me podría parecer medio raro viniendo de ti...
Este...
-Ni te
molestes en formular esa pregunta. Ya me llamaron el jugoso del Tito
y el gemelo malvado. No tengo idea cómo ubicarlo.
Cresta,
Rocío, eras mi última esperanza.
-Ahí te
equivocas. La … , yo sé que sí, tiene su teléfono. Pero tendrías
que llamarla y eso sería mucho para ti, imagino.
-Imagination
breeds monsters.-Noo, qué lata. No me vengas con el inglés ahora.
–Entonces
se justa y no me nombrís a la tal. Y hazme el inmenso favor de
pedirle el fono
del
Rorro.
-Ya.
-Eres un
amor-
¡Mentiroso!
-Eres la
abogada más linda que conozco y he conocido a bastantes.
-Lo
sé...Te mando en un mail el fono de ese ingrato.
-Vale,
ricura.
A la
vuelta deLampa, revisé el correo.Lo llamé en el acto.
-¿En qué
año se prohibió el homicidio en Babilonia?
-P’tas,
no me acuerdo, fue hace tanto.....¿¿Tú??
-Holaa,
gigoló. Si no son siglos, parecen milenios.
-¿Dónde
estai?
-Anímate,
viscoso ser, y únetenos en nuestro weveo goliardesco.
-Hora y
lugar
–20:00
horas, Barrio Brasil.
-Deal.
.Chao,
weón-Chao.
Rocío
Walther al habla : “supongo que hasta tú la recuerdas, una tal
Evelyn Rodríguez (pronunció con desdén el nombre que a mí no me
sonabaen absoluto) ¿No la recuerdas?Bueno, eso mismo me dijo, que no
la recordaba, pero los mensajes que intercepté me dijeron otra cosa
.Bueno, para hacértela corta tu amigo fue a Ovalle a buscarla,
quizás que se dijeron y ese lunes me anuncia que se cambia del
depto. Y que eso sería todo. Dijo, aún lo recuerdo, no hard
feelings, ¿qué es eso?
-Sin
resentimientos, le respondí.
-¡El
weón fresco de raja!”, exclamó.
¿Qué
percibí? Que Rodrigo había dejado más de sí en esa mina que lo
ella quisiera reconocer. Está ligeramente ebria, me susurró:
- incluso la había dejado preñada a la cochina el weón.
- Wow, exclamé, a nada en particular.Finalmente, con escándalo, llega el Tito, reclamando contra los taxistas. Desde que vio Taxi Driver, Tito desconfía de los taxistas.Lo que siguió fue una exhaustiva revisión al catalogo rockero del local. Y no llegaba Rodrigo. Tito volvía del baño y no se fijó y dio con el jarro de cerveza por los suelos, rompiéndolo en cientos de pedazos. Ahí ocurrió. Sentí una angustia difícil de describir.
- ¡Rápido, negro, alcánzame el celular!
- Pero ¿¿¿qué onda???
- El celular, Now!Un silencio malsano se apropió del local.Rodrigo no respondía. Finalmente, una voz desconocida respondió.
- ¿Alo?
- ¿Está Rodrigo?
- La persona que creo usted busca acaba de tener un accidente en Santa María, está en el asiento del piloto, se ve grave...Rodrigo no sobrevivió esa noche. Negro Azocar me dijo, mientras fumábamos un cigarrillo.
- Weón, cuando el Tito rompió el pitcher....
- Sí, weón, en ese momento Rodrigo chocó.
- Chucha la weá rara.
- ¿Te acordai de la Evelyn Rodríguez?
- Si po weón, claro que me acuerdo. Era súper amiga del Rorro. Una amistad bastante inusual.¿Por qué, weón?
- Quería saber si te acordabas. Yo no me acuerdo mucho.
- El día después del funeral enfilé a Ovalle. Evelyn trabajaba en una escuela, como profe de matemáticas.
- Hola, Tú, qué sorpresa.
- Hola, Evelyn. Tengo que hablarte de Rodrigo.Su rostro se iluminó tan fugazmente como una estrella resplandece en el desierto marciano. Yo y mis imágenes.
- ¿Está bien?
- Me temo que no está más. No al menos en esta dimensión .Murió el sábado. Accidente de tráfico.Unas colegas de Evelyn se acercaron, la consolaron, les expliqué que un gran amigo había muerto en Santiago, le dieron agua con azúcar y su superior le dio permiso por el día.-Entonces, supongo que la tal Walther te habrá comentado sobre la guagua....
- De hecho, sí lo hizo.
- Pero le dije....-Que la guagua no era suya.
- Sí, que no era suya. Pero no quiso escuchar. Entonces, ¿cómo podía yo ver que cercenaba su vida por una criatura que no era ni siquiera suya?
- Así era el Rodrigo.
- Yo supe que quería arrancar de la Walther, pero no podía tolerar que fuese por la razón equivocada... Acá llegamos.
- Estuve a punto de decir algo idiota pero esta vez me callé.
- El niño se me quedó mirando.
- Acércate, yo no muerdo
- ¿Y cómo comes?
- Ah, eso es masticar. No te voy a masticar.
- Sí sé. Yo te conozco.
- ¿De dónde?
- De Babilonia.
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