De los degenerados pervertidos que he conocido, de los vagos ociosos, de los iracundos hijos de mamá, de esos que no dudan en apuñalar las pompas de jabón de la infancia, de aquellos , sí, podría también agregar, gracias por la acotación , el olor, el olor me traía loco, en San Pablo con Puente, la putrefacta emanación de una carnicería , le dije, Loreto, loquilla , ¿qué te parece si nos movemos a favor del...? pero no me dejó terminar, pues con un gesto imperante en ella, me mandó a callar, yo perfectamente le podría haber dicho y quien …? Pero ella tenía todas las atribuciones para mandarme al carajo, se las había entregado yo mismo a cambio de su culo portentoso, supiera ella las razones que aduzco para nuestra relación de pareja, como ella la llama. Finalmente llegó la así llamada Bruni, tarde como siempre. Se abrazaron como si no se vieran antes del tsunami.
– ¿No encontraron un lugar más putrefacto para juntarse? Pregunté inocentemente.– Ah – dijo la tal Bruni– estabas acá
– ¿Vamos? Loreto ordenó, pero a mi me dice :
– Ya puedes darte por liberado de tu obligación
– ¿Te avergüenzo ahora?
Se rió de una manera escandalosa y muy perversa. Sentí un chorro de deseo, aún más. Me dio un sonoro beso que me estremeció la glotis, y partieron a Patronato, a comprar ropa que no necesitan y a otras cosas que supongo necesitan hacer, como hablar mal de mí, , de lo descariñado que me he tornado, ah, cómo disfrutarán de esa malsana y adictiva actividad extra programática, y les dije para mis adentros “ go fuck yourselves”. Me recomendé ir al museo, sí, aquello estaría ok, tal vez un café, o , no, mejor aún , Charlie, un trago cerca del parque , ah, la querida Bellavista, entré al supermercado a por unas tortas de jamón, dulce de membrillo, no sé, algo así, mermelada holandesa con mayonesa, disculpe señorita, la sección repostería?
-¿Señor, qué busca precisamente?
Pasaron unos minutos de un regocijo que pocas veces me he procurado, mi problema fue que me pasé de listo y me quedé demasiado, debí haberme virado un minuto antes, ahora estaba frente a frente con un tipo cadavérico que ostenta una chapa en el bolsillo de la camisa, lo cual hace que el bolsillo se vea horriblemente jetón.
– Usted dirá…
– Caballero, ¿bajo que cargos hablo con usted?
– Señor…
– Me niego a identificarme, tengo derecho al anonimato.
El tipo pareció perder los estribos.
– A mi no me venga con eufemismos
– Voy a informar a la embajada de Chile , esto es un ultraje.
El tipo que guardaba un impactante parecido con la palabra “cadáver”se incorporó con inusitada agilidad para un cadáver y junto con acompañarme a la puerta , me recomendó a un conocido psiquiatra de la plaza.
– ¿Te la chupo ?, Dijo una voz a mi espalda. Era una mujer , casi vieja, casi rica
– Me encantaría, le respondí , en el acto, como recitando una “línea”.
– Vamos, por aquí
Aquello parecía magia, un sueño.
Le examiné el culo, era algo meritorio, comparado al de Loreto. Pero habrá sido la manera en que el puto día se estaba desenvolviendo que le dije:
– Oiga, aquí hay un detalle que me intriga.
– ¿Cual , mi amorcito?
– Por ejemplo , el que me llame amorcito.
Me explicó el asunto sucintamente y ,con cierta furibunda poesía, dije, por qué no. La seguí hasta unos departamentos importados del Berlín de 1945 .Tras cerrar la puerta, creyó conveniente examinar mis dotes . Se mostró sorprendida y contenta sobremanera , aunque supongo que se me dispensará cierta incredulidad, los negocios suelen turbar el sentido. Y nada. Ya desnuda parecía más bella de lo que era. Me pidió que adoptase una postura relajada , no era poca cosa. Accedí gustoso y ahí me perceté que a Loretito le falla la parte felatriz, qué oficio, que humildad, que silencio más sublime me tocó experimentar. Fue ciertamente una iluminación darme cuenta de cómo darle más chispa a nuestra vida sexual con Loreto mientras una tal Olga me chupaba la corneta .Soy un perro sarnoso.Como si eso me exculpase.
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